domingo, 5 de noviembre de 2017

EL MIEDO

Haz lo que temes y el temor desaparecerá”. David Joseph Schwarz


Empecemos por lo obvio: el miedo es una emoción necesaria que contribuye especialmente al éxito de nuestras acciones y a nuestra supervivencia. De lo cual se deduce que sentir miedo es muy necesario. Pero cualquier virtud llevada a su extremo puede abocarnos a un terrible vicio. En este caso, el exceso de celo, -de alerta- por parte de nuestro cerebro inteligente puede llevarnos a vivir en un infierno.  Y es que como dice Marina: ¡la inteligencia libera y a la vez, entrampa!

Seria interesante, pues, saber cuándo el miedo nos esta liberando de un mal y cuando nos está entrampando en un sinvivir. En algunos casos la diferencia entre los miedos saludables y los patológicos son difíciles de dilucidar. Pero cada uno (para sí mismo) sabe qué miedos les impide avanzar y llevar una vida normal y con qué miedos puede convivir. Pasa lo mismo con las fobias: si uno tiene fobia a las serpientes del desierto y vive en una gran urbe, nada le impedirá llevar una vida absolutamente normal.

Hay varios tipos de miedos: los hay aprendidos, otros con cierta base genética y otros que nos fabricamos a medida…

Pero lo peor para cualquier tipo de miedo es caer en la indefensión aprendida que “es un tecnicismo que se refiere a la condición de un ser humano o animal que ha "aprendido" a comportarse pasivamente, con la sensación subjetiva de no poder hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades reales de cambiar la situación aversiva, evitando las circunstancias desagradables o mediante la obtención de recompensas positivas.”

O dicho en positivo, lo mejor para superar los miedos es la ESPERANZA, la confianza en que podemos ir venciéndolos, de que tenemos la posibilidad de prevenirlos y en cierto sentido, controlarlos.

Pero vuelvo a la idea de que la inteligencia nos entrampa. La inteligencia nos abre caminos nuevos, enriquece nuestras opciones de vida, enriquece las expresiones culturales, nuestros derechos, nuestras posibilidades… y de paso, hace aumentar nuestros temores. Sí, la inteligencia inventa miedos: si al hombre prehistórico le bastaba con un puñado de miedos para vivir (a las bestias, a los temporales, a los enemigos… ), ahora  el abanico de los mismos es infinito. Una  especificidad muy de nuestros tiempos es que tenemos tantas expectativas que el miedo al fracaso, el miedo a no conseguir el éxito (que cada vez es más exigente) es un gran fantasma que nos persigue.

¿Cómo podemos combatirlo? Existen ciertas estrategias y actitudes que nos pueden ayudar a superarlo.
Una virtud importante a cultivar es la CURIOSIDAD: es interesante explorar e intentar conocerlos.
Explora tu miedo sin darle demasiado protagonismo, no hagas de él, tu gran tema, pero escúchale. Observa:
  • ·      ¿Cómo se expresa en ti?, ¿en qué parte de tu cuerpo?
  • ·      ¿Cómo: dolores, opresión, malestar…?
  • ·      Pregúntate: ¿Puedo soportarlo?
  • ·      E imagina; y si fuera peor  ¿cómo seria?, ¿podría seguir soportándolo?
  • ·      ¿Qué mensaje tiene para ti? ¿De qué te quiere proteger y por qué? Recuerda que tenemos miedos a medida.
  • ·      Hazte amigo de ellos: cuanto más dialogues, más los conozcas, más próximos los consideres, los asumirás como parte de ti y te asustarán menos.
  • ·      ¿Qué hay detrás del miedo? ¿Qué esconden?

No rehúyas este proceso. Nadie muere de miedo. Repito: NADIE MUERE DE MIEDO.

Con esta convicción tenemos que enfrentarnos a ellos. También con la seguridad de que “si hacemos lo que tememos, el temor desaparecerá.”

Con estos dos pilares podemos, o bien lazarnos a la piscina de cabeza, o bien ir remojándonos mientras bajamos poco a poco por las escaleras. Cada cual debe saber en qué momento se encuentra. Hay que ser valiente y no compararse con nadie porque para algunos no tiene ningún mérito tirarse a la piscina, simplemente es algo que no les da miedo. El valor consiste no en la acción, sino en la superación personal.

No siempre estamos obligados a tomar el camino más corto. Lo importante es hacer pequeños ejercicios que nos vayan acercando a nuestro objetivo. Estos pequeños ejercicios nos reportarán éxitos y los éxitos frente al miedo nunca son pequeños. Sé valiente y confía en ti. Nunca caigas en la evitación absoluta, puedes hacer evitaciones parciales o acercarte a ellos con ayuda (acompañado, con medicación prescrita, con tus amuletos, tus rituales…) pero siempre avanzando.

Bueno, y si alguna ansiedad persiste recordemos a Schopenhauer que decía que la ansiedad es proporcional a nuestra inteligencia. A las malas, siempre tendremos un pequeño consuelo.

IDEAS PARA RECORDAR

La inteligencia nos libera de muchas cadenas pero a su vez también nos entrampa creándonos algunos miedos.
Lo que tenemos que evitar por todos los medios es caer en la indefensión y en la absoluta evitación.
Los mejores antídotos contra el miedo son: la esperanza de que podemos superarlos, la curiosidad para conocerlos mejor y la valentía para enfrentarnos a ellos.
No hagas a tu miedo el protagonista de tu vida, pero acércate a él, te ayudará a conocerte mejor a ti mismo.
Nadie muere de miedo.
Haz lo que temes y el temor desaparecerá.

Foto y pintura: MarCruzCoach